jueves, 30 de marzo de 2017

El batazo de Piazza

Los atentados contra las torres gemelas de Nueva York el once de septiembre de 2001 fueron un puñal helado en el corazón de la sociedad norteamericana. Hacía más de cincuenta años que no recibían un ataque tan brutal en su propio país y toda la ciudadanía se encogió creyendo que aquello era el comienzo de otra gran guerra. Durante días el país se paralizó y solamente cuando se quiso enviar un mensaje de valentía al resto del mundo, decidieron regresar a la actividad. Durante los días en los que las grandes ligas estuvieron paradas, la sed de competición creció en el espíritu de la gente. En un país donde los valores se miden en logros, los jugadores de beisbol son auténticos héroes nacionales. Por ello, cuando en el primer partido tras el parón, el bateador Mike Piazza sacó la bola del estadio con un batazo espectacular, fueron muchos los americanos que se pusieron en pie y se reconocieron en el beisbolista que admiraba su golpe con el rostro iluminado por los focos. Allí estaba, de nuevo, la gran américa y ese era uno de sus grandes hombres.


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