lunes, 7 de noviembre de 2022
Amadeo Carrizo
viernes, 21 de octubre de 2022
El Tribunal Supremo
jueves, 13 de octubre de 2022
La conga
viernes, 7 de octubre de 2022
A buenas horas mangas verdes
Durante el reinado de los Reyes Católicos, concretamente en las Cortes de Madrigal celebradas en 1476, se aprobó la creación de un cuerpo de seguridad que velase por los aldeanos que vivían, generalmente, como familias aisladas, en pueblos y caminos. Este cuerpo, formado por la unificación de varias cofradías, se bautizó como la Santa Hermandad y, extrapolado al día de hoy, podemos decir que fue el primer cuerpo policial organizado de la historia de España.La vestimenta de los miembros de la Santa Hermandad consistía en un coleto largo de cuero claro y, debajo, una camisa de color verde cuyas mangas asomaban de manera visible. Fue por ello que, popularmente, fueron conocidos como "los mangas verdes". En un principio fueron muy eficaces pero, con el tiempo el cuerpo fue degenerando hasta convertirse en un conglomerado de tipos vagos e ineficaces que llegaban a los lugares cuando ya se había perpetrado el delito. Fue por ello que se hizo popular el dicho de "a buenas horas mangas verdes". Bien por miedo a enfrentarse al delincuente o bien por vagancia, resultó que casi nunca llegaban a tiempo.
Por ello, la frase "a buenas horas mangas verdes", se ido usando a lo largo del tiempo para expresarle a alguien la molestia por no haber llegado a tiempo de resolver un problema. Cuando necesitamos la ayuda de alguien y ese alguien llega cuando esa ayuda ya no es necesaria, le decimos: "a buenas horas, mangas verdes".
miércoles, 21 de septiembre de 2022
La carcoma
miércoles, 14 de septiembre de 2022
Pelotas del absurdo
Cuando el tipo íntegro trata de salvar la imagen de la empresa y los pelotas del absurdo sólo tratan de salvar su imagen, la encerrona se convierte en decepción y la decepción en estocada. Al final, el tipo íntegro terminará fuera de la empresa, yo más triste que un perro abandonado y los pelotas del absurdo con su medallita inmerecida.
Así funciona el mercado.
jueves, 8 de septiembre de 2022
Momo
Cuando nuestra profesora de quinto de EGB nos incitó a adquirir aquel primer tomo de la colección que Alfaguara lanzó a los kioskos, pocos nos imaginábamos hasta que punto aquella niña de aspecto pálido y sin temor a nada, nos iba a atrapar durante sus cientos de páginas de aventura contra los malvados hombres grises.
A nosotros, meros espectadores de la cotidianidad, el autor, un tal Michael Ende, nos sonaba por haber escrito un libro que había servido de guión a una de las películas del momento; "La historia interminable". Pocos podíamos creer que aquel alemán cuyo apellido se idenficaba con el final de la películas, había sido el autor, además, de "Momo", aquella inquietante novela que había lanzado Alfaguara en su colección de kiosko.
Momo cuenta la historia de una niña contra el final de la humanidad. En una época en la que el tiempo vale más que el dinero, los hombres grises aparecen en el mundo para crear un banco de tiempo en el que obligan a los ciudadanos a darles parte de su tiempo para que ellos lo gestionen y lo puedan disfrutar al final de sus días. Lo que los pobres infelices no saben es que los hombres de gris viven de ese tiempo que se fuman cada noche, muriendo las personas una tras otra sin haber disfrutado del descanso prometido.
Frente a ellos, Momo se niega a claudicar y es, en el momento que comienza a causarles problemas, cuando los malvados hombres grises se lanzan a su captura. Esa persecución que, por momentos, parece casi infartante, nos tuvo a todos con el corazón en vilo durante los pocos días que la historia nos duró entre las manos. Pocos imaginábamos que aquel Michael Ende nos iba a marcar para siempre con otra historia que no era tan interminable.
viernes, 2 de septiembre de 2022
Cómo caza la perrita
Durante meses nos llevan taladrando con funestas predicciones respecto al próximo invierno. Nos dijeron que disfrutásemos del verano porque, probablemente, no habría otro igual en mucho tiempo y nos instaron a guardar la ropa y dejar de nadar. Nos hablan de restricciones de energía, de huracanes, de guerra, de mercados insostenibles, y nosotros les miramos a los ojos para comprobar su falsa tristeza y rascar, tras su rictus, qué hay detrás de aquel "el que avisa no es traidor".
Está claro que siempre que el río suena es porque va cargado de agua y que nos vamos a mojar todo en cuanto los que manejan la burocracia y la tecnocracia nos empiecen a salpicar con sus cuitas y sus juegos de naipes. Entonces alguien cantará las cuarenta, se dinamitará el gobierno, España caerá antes que nadie y las tormentas nos arruinarán las cosechas. Y, para colmo, el Madrid seguirá marcando goles.
No me gusta como caza la perrita.







