Toda casa de los ochenta estaba llena de horteradas. Entre las mismas destacaban los regalitos de boda o comunión; pequeñas figuras, bandejitas y platitos inundaban nuestros muebles afeando el paisaje. Toda madre ha suspirado por una figurita de Lladró y cuando la han conseguido la han cuidado más que a un hijo. Hasta le quitaban el polvo de una manera diferente. Pero el rey de las horteradas era el elefante de la fortuna. En mi casa había tres y estaban colocados en la balda más alta del mueble haciendo escala de mayor a menor. Importante que tuviesen la trompa hacia arriba, pues aquello indicaba que iban a traer toda la suerte del mundo. Afortunadamente, tanto mis hermanos como yo hemos tenido una infancia feliz, por lo que puedo decir que sí, que los elefantes nos aportaron fortuna.
jueves, 9 de septiembre de 2021
martes, 31 de agosto de 2021
El precio de la luz
El precio de la luz sube escandalosamente, yo diría que vergonzosamente y mientras las familias humildes han de hacer trucos para sobrevivir, los políticos se dedican a tirarse barro unos a otros al tiempo que sonríen por lo bajini sabiendo que ellos no manejan el mango de la sartén y que, si lo hiciesen, volvería el giro de la puerta a llamar a su futuro para hacerles saber que, como dijo Rodrigo Rato en su momento de esplendor: "Esto es el mercado, amigos".
Cuando la realidad es que, lo saben ellos, y lo sabemos nosotros, todos estos lodos vienen de aquellos polvos que ensuciaron el camino. El PP, desde el gobierno, facilitó una ley que atentaba contra el principio de competencia y las empresas de energía aprovecharon el giro a su favor para reventar el mercado. Pero no todo es culpa del PP, porque el PSOE, que entonces clamaba por una bajada de la luz, se ha visto con los pantalones en el suelo y el culo amoratado. No van a intervenir el mercado porque no les interesa hacerlo, no va a bajar el precio de la luz por más impuestos que bajen y por más tuits que traten de poner. Y mientras Podemos sigue enfrascado en sus guerras por el lenguaje inclusivo, la derecha saca rédito de sus promesas de humo para hacernos creer que ellos tienen la solución a todo. Los causantes del problema como solución al problema. Y todavía habrá gente que creerá que cuando gobierne la derecha bajará el precio de la luz. Tururú.
jueves, 26 de agosto de 2021
La piel
Cuando operan a un hijo tuyo, aunque sea una intervención menor, sus ojos acuosos se clavan en tu alma, su desconocimiento te crea una pena preventiva y su dolor es un puñal contra tu sentido de la responsabilidad. Cuando le dices eso de "me cambiaría por ti", lo dices de verdad, porque darías a pelo su dolor por tu salud, tu bienestar por sus lamentos. Y es que los refranes trabajan y aunque no haya mal que cien años duren, llega un momento de la vida en el que dejas de mirarte el ombligo para desviar la mirada hacia un centro de gravedad más pequeño. Su mirada es tu mirada, su miedo es tu miedo, su piel es tu piel.
martes, 17 de agosto de 2021
jueves, 5 de agosto de 2021
Gestionando
Que la verdad no te estropee un buen titular, claro, y que una mentira, de tanto decirla, se convierta en verdad, porque para qué vamos a sacar las cuentas si queda mejor decir que la gestión de la izquierda se gasta en mamandurrias y la de la derecha en cosas serias cuando la gran realidad es que su política está dirigida a crear chiringuitos, darle dinero a los poderosos y desprestigiar cualquier servicio público para que las privatizaciones terminen tomando sentido e incluso razón de ser.
Durante los últimos meses, las principales gestiones han sido guardar vacunas y marear al personal con las citas, abrir centros de vacunación en empresas privadas con su correspondiente mordida, menoscabar la atención primaria hasta el punto de devaluarla casi por completo, cerrar la comisión de investigación en referencia a las muertes en residencias durante la primera ola de pandemia después de repetir por activa y por pasiva que aquello era culpa de Pablo Iglesias, quitar la bandera arcoiris del ayuntamiento y así dar a entender que Madrid no es una ciudad diversa, crear chiringuitos innecesarios para sus liberales de turno, abrir la estación de metro de Gran Vía con dos años y medio de retraso con vergonzante pasarela en escalinata incluida, liquidar Telemadrid con la aprobación de una normativa que acaba con cualquier objetividad en la televisión pública, aprobar una rebaja fiscal que beneficiará a las grandes fortunas convirtiendo Madrid en el paraíso fiscal español y, como no, prometer libertad a diestro y siniestro sin darle un solo euro de ayuda a la hostelería.
Gestionar no sé si saben, pero fascistas sí son un rato.
lunes, 2 de agosto de 2021
Agosto
Además, siempre es mejor tener vacaciones que no tenerlas. Parece una perogrullada y una forma de mirarse el ombligo bastante fútil, pero hay gente que apenas tiene vacaciones y otros que ni siquiera tiene trabajo. Dentro de lo afortunado que soy ¿Por qué habría de quejarme por trabajar en agosto? Pues eso, que no lo voy a hacer. Además, las vacaciones junto a la familia han sido estupendas y aún tengo días pendientes de aquí a final de año para poder hacer alguna escapada.
Así pues, aquí te espero, agosto. Con tus atascos inexistentes, tus jornadas intensivas y tus tardes de asueto. Lo digo así, sabiendo que voy a trabajar mientras la gran mayoría de gente está de vacaciones: ojalá todos los meses del año fuesen como agosto. Seguramente todos los trabajadores seríamos mucho más felices.
jueves, 24 de junio de 2021
A troche y moche
jueves, 17 de junio de 2021
Paz social
Y, claro, sin dinero y sin poder había que hacer una pataleta para que se escuchase en todo el mundo. De repente, cuando no había beneficios fiscales ni desahogo social, lanzaron a las calles a las huestes y se propusieron cantar las cuarenta a un gobierno que, Rajoy mediante, equivocó el tiro y tuvo que aguantar sobre los hombros una culata destruída. Porque lo que fabricó Rajoy no fue una nación indisoluble, sino que forzó el nacimiento de más y más independentistas que veían las actitudes del gobierno como una afrenta contra su pueblo.
La paz social saltó por los aires hace más de un lustro y, desde entonces, con heridas abiertas y enfrentamientos directos, Cataluña se ha convertido en un torpedo contra la línea de flotación de los distintos gobiernos. El Uno de Octubre se convirtió en el paradigma de que todo lo que empieza mal, termina mal. Y es que todos lo hicieron mal. Unos por sacar a la calle unas urnas a modo de provocación, sin vinculación oficial ninguna y con el único ánimo de crear vinculación sentimental. Los otros por no permitir que un pueblo se expresase y responder con golpes a los ímpetus de manifestación. Aquel caldo de cultivo terminó en un guiso mal cocinado y con varios tipos en la cárcel acusados de sedición y un tipo, el que lideró el movimiento, huído de la justicia española y acogido en el extranjero como el cobarde que dejó la misión para salvar su culo.
Estaba claro que el soporte del gobierno de coalición iba a sujetarse en la supeditación a los indultos a los condenados por el procés. Durante el año y medio que ha durado el infierno por la pandemia, el asunto quedó aparcado por ser menor ante la necesidad de paliar el virus, pero, una vez gestionada la pandemia, quedaba el asunto más espinoso de la legislatura, porque la vitalidad de este gobierno depende del tacto con el que trate este asunto de suma importancia.
Porque, más allá de que los condenados mereciesen una sentencia reprobatoria por haber infringido la constitución, no es menos cierto que las penas son desmesuradas y que se deben poner sobre la mesa argumentos sólidos para poder negociar y conceder estos indultos. Y el mayor argumento de todos es la paz social, esa que debe volver a Cataluña con premura porque la independencia unilateral es muy difícil sin violencia en un Estado donde el gobierno central va a negar el derecho de autodeterminación una y otra vez. Y quizá, desde la paz social, y obviando el ruido de los australopithecus de Colón y de los fanáticos de La Rambla, se pueda negociar un nuevo modelo de convivencia.
Porque no se trata de indultar por indultar, se trata de indultar para vivir en paz.
lunes, 14 de junio de 2021
Piscina
Han sido dos años de obras, de sufrimientos, de reuniones, de creer que no habría nada, de saber que habría algo muy chulo. Y de repende el silencio de las mañanas se convirtió en risas de niños, en saltos al agua, en salpicaduras, en murmullos, en brazadas de largo a largo. De repente el bloque sonríe y nosotros sabemos que podemos combatir el calor con algo que va más allá de apretar el botón de "on" en el mando del aparato del aire acondicionado.
Pronto llegarán los viajes, iremos abandonando las casas y la piscina quedará como un elemento de recreo para días puntuales, pero ver cumplirse las expectativas y ver la cara de felicidad de los muchos niños de la urbanización durante el fin de semana ha valido el precio de la espera y los sobrecostes. Y, sobre todo, saber que hemos dejado de ser el patito feo de la calle para habernos convertido en los más envidiados. Cosas de tomar una buena decisión y de vivir en buena armonía.








