martes, 23 de noviembre de 2021

Logroño

Todos los que siguen mi blog, que son pocos, saben que me gusta viajar y que si no lo hago más es por la ausencia de dos factores fundamentales a la hora de poder cumplir cualquier sueño: tiempo y dinero. Siendo un simple asalariado como soy y trabajando Sagrario casi todos los fines de semana como lo hace, tenemos que buscar huecos en el calendario para organizar algún viaje y así poder conocer algún rincón de España.

El último ha sido Logroño y cabe decir que me ha resultado una ciudad muy bonita al tiempo que acogedora. Su casco antiguo está lleno de calles con encanto, entre la que sobresale la archiconocida calle Laurel, llena de bares en las que puedes degustar las mejores tapas al mejor precio. Y es que el español, al tiempo que busca turismo también busca gastronomía, lo llevamos en la sangre y por eso disfrutamos aún más porque era conocer un nuevo punto y tomar una nueva cerveza. Qué le vamos a hacer, nos gusta la buena vida.

Pero si nos gustó Logroño, lo mismo tenemos que decir de Laguardia, un pueblo que llevaba más de veinte años queriendo visitar y en cuyas calles sobrevive el espíritu medieval de quien convirtió la villa en baluarte del condado. Una zona, además, que el otoño pinta de marrón violáceo las hojas de los millones de viñas que pueblan el paisaje.

Un viaje más que recomendable. Y en familia, como siempre, mucho mejor.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Pepe Soplillo

El Kiosko era un programa infantil de variedades en el que nos intentaban enseñar que el mundo podía ser mucho más divertido. Entre canción y canción, nos enseñaban a hacer dibujos, nos mostraban un divertido experimento científico o nos representaban algún teatrillo peculiar.

Pero si hubo un personaje por el que el programa pasó a la historia, fue el de Pepe Soplillo. Con la voz del inconfundible Pepe Carabias, Soplillo era un muppet animado que nos contaba sus hazañas, opiniones y desventuras. Tan evidentes fueron sus características orejas grandes que al orejón de cada clase se le empezó a decir, inmediatamente, que tenía orejas de soplillo.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Lucha de gigantes

Lucha de gigantes convierte el aire en gas natural. Ya lo anunció Antonio Vega de manera intrínseca, metafórica e incluso peyorativa, las luchas de gigantes siempre terminan con un derrotado en el suelo aplastando, sin pudor ni lástima ninguna a aquellos ingenuos que observan el torneo desde su atalaya creyendo que el espectáculo les es ajeno cuando, realmente son las verdaderas víctimas de una guerra que, como todas, no han salido a buscar.

Porque en esta guerra por el aire, el gas, la luz y los combustibles fósiles, van a ganar las fortunas, van a trincar los políticos aunque pierdan la base de su gobierno y van a perder, por goleada, los consumidores quienes, abyectos ante la subida desproporcionada de los precios, comprobarán como sus bolsillos se desinflan y sus economías se resienten. Porque subirán los precios, la inflación y el IPC, pero los sueldos seguirán igual no vayamos a darle a los pobres obreros la oportunidad de competir en esta crisis que, como todas, les ha llegado como puñalada trapera.

Que la economía no es más que un mero juego de mercados nos quedó claro a todos el día que la economía hizo crack gracias al maniqueo practicado por cuatro especuladores con las hipotecas subprime. Declarado tóxico este producto, toca introducirse en la inversión especulativa en otra rama más sostenible y, sobre todo, más diferenciable por necesidad. La sobreexposición de los precios de la energía, combinados con los cuellos de botella en el transporte marítimo, amenazan con llevar de nuevo a la economía a un caos del que siempre sacan ganancia los mismos pescadores. Se trata de revolver el río, hacer flotar a los peces muertos y dar carroña como carnaza a los incautos mientras ellos celebran, una vez más, el banquete de bienvenida a una nueva crisis. Toda lucha de gigantes tiene un perdedor preestablecido.

viernes, 29 de octubre de 2021

Abrir los ojos

Hay mucho dolor en algunas decisiones ajenas. Muchas veces ves que una persona a la que quieres se está equivocando y, sin embargo, por miedo a causarle algún tipo de dolor te guardas la angustia y te mantienes en silencio al tiempo que ves como la bola de nieve se hace más y más grande temiendo que algún día, cuando estalle, se lleve por delante la vida de esa persona. Nunca es tarde para abrir los ojos, el problema es que, cuando te das cuenta de que hay vida más allá del error, eres consciente de que has perdido algunos de los mejores años de tu vida.

Una de las personas más importantes en mi vida se enfrascó durante años en una relación tóxica que no le llevaba a ningún sitio. Ella abnegada y sacrificada, luchaba día a día no solo por mantener la relación sino para mantenerle a él, parásito indómito que se acopló en su sillón y tan sólo se levantaba para devorar bolsas de patatas fritas. Todos sufríamos en silencio hasta que decidimos dar el paso sabiendo que aquello nos podía costar su compañía.

No nos quitaba la razón, pero tampoco nos la daba del todo porque ahí seguía ella, tratando de sacar a flote un barco que estaba hundido desde que se botó por vez primera. Dedujimos que el tiempo terminaría por desgastar la venda y algún día vería la realidad que los demás veíamos, pero pasaban los años y el tipo seguía ahí, sin ningún interés por producir y mucho interés por agarrarse a su vía de salvación. Gozaba su suerte mientras nosotros nos preguntábamos porque nuestra chica no era capaz de ver su desgracia.

Ahora que la pasión se ha acabado y el fuego ha terminado en cenizas presas del aire, por fin se han abierto los ojos y han sido conscientes del error. Han sido muchos años de su vida, quizá los mejores, atada a un tipo que no la merecía y perdiendo experiencias que no van a regresar. Por eso tiene nuestros brazos y nuestra compañía, porque mientras se recompone, intentaremos que no pierda las ganas de seguir hacia adelante. Y es que hay algo más importante aún que el amor pasional y es el amor familiar, porque aquel nace del corazón, pero este se mantiene siempre dentro de las entrañas.

lunes, 18 de octubre de 2021

La negativa por respuesta

A España le hace falta una oposición responsable, educada y coherente. Y lo digo en los dos sentidos, porque, gobierne quien gobierne, la gresca termina imponiéndose a los acuerdos y la polémica siempre va por delante del sentido común. Algo que se agrava aún más cuando gobierna la derecha, experta en mandar a la calle a la gente con el miedo en el cuerpo y la bandera de España en la mano.

Las pocas propuestas emitidas por el Partido Popular se basan en el liberalismo salvaje y, por ende, en la destrucción de los pilares del Estado de Bienestar. La frase de Isabel Díaz Ayuso de que no se le puede regalar la educación a todo el mundo, choca de frente con nuestros ideales de país y acercan a la presidenta madrileña al trumpismo más radical. Es muy peligroso derribar las bases porque, tras ellas, se derrumban los cimientos. Y ha costado mucho trabajo tejer una red de servicios que ellos quieren dilapidar.

¿Y el resto de propuestas? Nada, la negativa siempre por respuesta. En ese caso, el gobierno se lo pone siempre fácil, basta con proponer o aprobar alguna ley para decir que ellos la revocarán y la llevarán a los tribunales. No hay más alternativas que decir que no a todo, llevar la contraria y confrontar, porque son políticos de poca talla y son tipos que, ante la adversidad propia, son capaces de tirar de cualquier mentira para meter el miedo a la ciudadanía. Si los datos de paro son buenos y la economía va progresando, ellos le llevan la contraria a las agencias y al banco de España y aseguran que España se encamina a la quiebra.

Utilizan el miedo como antídoto y lo peor es que saben que les funciona porque las encuestas le están respaldando, algo que no habla muy bien de España, para qué nos vamos a engañar.

jueves, 7 de octubre de 2021

Saber perdonarse

Nos pasamos la vida cometiendo errores. Que tire la primera piedra el que esté libre de ello. Nos pasamos la vida tropezando porque nos gusta arriesgar, nos gusta tirarnos al vacío y nos gusta sentir el mullido colchón de paja cuando encontramos el final de la caída. Pero, inconscientemente, siempre que decidimos correr unilateralmente hacia adelante, dejamos a alguien atrás, alguien cuyo resuello nos pide árnica, comprensión e incluso una pizca de afecto.

De nada nos sirve pedir perdón si estamos dispuestos a repetir los errores. Cuando uno tropieza, o hace tropezar a los demás, ha de saber que la vida aporta lecciones y que de nosotros mismos depende el saber o no aprenderlas. Uno vive más tranquilo cuando sabe perdonar, pero aún más cuando aprende a perdonarse a sí mismo, porque de nada vale la palabra si la conciencia no baila al son de las cicatrices.

Huir no es siempre de cobardes. Se puede ser valiente si sabes hacia donde vas, se puede ser consciente y al mismo tiempo sentirse una piltrafa porque del valor no depende el bienestar, sino que depende de saber que lo correcto vive en consonancia con lo naturalmente establecido. Para poner una vida patas arriba es necesario correr con los ojos cerrados, para restablecer una conciencia en necesario abrirlos, mirar hacia uno mismo y, sí, saber perdonarse.

lunes, 4 de octubre de 2021

De punta en blanco

Durante la Edad Media eran habituales los torneos o combates entre caballeros. De igual forma, los grandes caballeros, entendidos como nobles de casas con abolengo, eran los que siempre iban mejor equipados en los combates de guerra. Como quiera que aquellos años fueron propicios en guerras, disputas y retos en los que se ponía en juego la tierra y el honor, eran muchas las ocasiones en las que los caballeros ponían en riesgo su vida en pos de derrotar a algún enemigo en la contienda.


Para llegar en la mejor forma física posible a sus duelos, los caballeros entrenaban con sus armas casi a diario. Aquellas armas de entrenamiento eran, generalmente, de madera o de latón ennegrecido. El material, debido a su baja calidad, terminaba perdiendo el color y quedando prácticamente opaco a medida que la práctica del entrenamiento iba en aumento.

Sin embargo, el día del combate, aquellas armas melladas y descoloridas quedaban en la armería y los caballeros cabalgaban en sus monturas con sus mejores galas. Entre sus armas, las espadas estaban tan pulidas y brillantes que producían un color blanquecino al recibir los rayos del sol. Aquella punta blanca reluciente quedó como identidad del poder del caballero para deslumbrar. Por ello, se decía, debido a aquella punta de espada brillante, que los caballeros salían de su castillo, prestos al combate, de punta en blanco.

La expresión, a día de hoy, se ha extrapolado para referirse a las personas que van pulcramente vestidas, con elegancia y con la ropa totalmente impecable. Lo que viene siendo, vestir de gala.

martes, 21 de septiembre de 2021

Las medias tintas

Con los racistas, los homófobos, los predicadores del odio, los violentos, no debería haber medias tintas porque si ven que dudas, si ven que le examinas en la escala de grises y si ven que no condenas del todo sus tropelías, se van a venir arriba y van a seguir campando por las calles al igual que lo hicieron el pasado sábado en una afrenta humillante a un gobierno que, en casos como este, actúa siempre con el paso cambiado.

Porque no puedes interactuar para limitar una marcha el día de la mujer, poner condiciones a las marchas en el día del trabajo y permitir que un puñado de nazis vayan provocando por el centro de Madrid como si la ciudad fuese suya y sus proclamas fuesen versículos de la Biblia. No puedes andar jugando al gato y al ratón escondiendo la zarpa y después pretendiéndola enseñar cuando la ofensa ya está dictada y la mancha ha ensuciado a toda una ciudad.

Y, sobre todo, no puedes dictaminar que la fiscalía entra porque la marcha pudo suponer un posible delito de odio. No hay posibles en este caso. Es un delito de odio como una catedral, es un delito de odio penado en otros países y que aquí se permite porque los que ganaron una guerra hace ochenta años siguen ganando cada batalla día a día sin que los demás podamos decir nada. Aquí no hay medias tintas, señores, o se les prohíbe o se les encarcela, pero nada de mirar a la galería y pasear un capote que no vas a utilizar.

martes, 14 de septiembre de 2021

Lluvia cae

Se apaga el sol, el verano, los planes, la ilusión. Lluvia cae, nubes se levantan y los pájaros cantan. Se va otro estío, se marchan días sin cumplir y otras promesas que, por haberse cumplido, han sabido a poco. Siempre queremos más, siempre buscamos más. Siempre pensamos de más. Y ahora sabemos que cuando el frío nos congele la espalda y los pasos pesen toneladas, volveremos a hacer promesas que no cumpliremos pero viviremos en la ilusión de lo probable porque cuando vemos el sol, cuando el sol nos calienta, nos sentimos dueños de nuestro destino.

Y mientras miro llover por la ventana y los albaranes se acumulan en la mesa, pienso que el verano ha vuelto a volar y que los sueños han vuelto a quedar en el filo. Lluvia cae y el corazón late. Le damos la bienvenida al otoño y entre esa melancolía que nos vende habremos de comprarle algún nuevo boleto, porque con el sol no se acaba la vida y con el verano no se acaban los planes. Son menos vistosos, pero siguen siendo planes al fin y al cabo.