jueves, 10 de septiembre de 2015

Patriotas

España, al contrario que Roma, sí paga traidores. Son traidores aquellos que viven con fachada de patriota pero destruyen el estado de bienestar sin remordimientos y, en la mayoría de los casos, eluden sus responsabilidades impositivas creando empresas pantalla y cuentas en paraísos fiscales para conseguir que su dinero se quede, íntegro, en su bolsillo. Ningún duro para el estado. Ese estado de cuya palabra llenan tanto la boca. Curiosa manera de ser patriota.

España es ese país donde sus políticos no dan explicaciones. Donde su único ejercicio es el de juntarse cual rebaño de ganado y votar, con la cabeza baja, lo que dicta su líder. Donde el partido y sus intereses están por encima de las personas. Ninguna diserción, ninguna voz en alto, ningún ejercicio de democracia. Curiosa su manera de ser patriotas.

Los patriotas de lo ajeno buscan el beneficio propio sin pensar a quien pisotean, presentan contabilidades opacas con descaro y sin vergüenza, no dejan que nadie les afee la conducta porque para ellos no hay más verdad que su propia mentira. Falsean cifras, hablan desde la comodidad del mercader sin escrúpulos y si salen a dar la cara es para demostrar que la tienen más dura que el hormigón armado. Si su único fin es el de enriquecerse a costa de los demás, entonces no son patriotas. Son delincuentes.

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